A veces veo una película, como ayer con "Los juegos del hambre", y pienso en el proceso de hacerla: me resulta inconcebible la cantidad de personas que han tenido que coordinarse para crear eso. Y es así con muchas cosas: aun siendo Ingeniero en Informática, cuando pienso en la cantidad de hardware y software necesario para que podáis leer esto, no entiendo cómo es posible... Es más: siendo en Ingeniero en Informática, todavía me resulta probablemente más inconcebible que para los que no lo sean: sé bien lo fácil que es cambiar un sólo símbolo en un programa y que nada funcione, sé que un procesador tiene cientos de miles de transistores colocados en un trocito de silicio no ya con precisión milimétrica, sino nanométrica, y que hay cientos de procesadores y millones y millones de líneas de programa necesarias para que este mensaje llegue a otra persona...
Pensamientos que me vienen mientras devoro las magdalenas del desayuno
domingo, octubre 25, 2020
La inconcebible complejidad de todo
Sencillamente, no me cabe en la cabeza lo complejo que es el mundo. Y eso me pasa también con todo esto de la pandemia: la cantidad de gente estudiando el virus desde distintos puntos de vista, la cantidad de gente opinando y tomando decisiones... Cuando leo comentarios de gente que habla como si tuviese las respuestas, especialmente cuando sus respuestas van en contra de las que yo *creo* que se acercan más a la verdad, siento a veces rabia, a veces tristeza... En ocasiones pienso en dejar de leer redes sociales. Probablemente fuese mejor para mi salud mental. Pero luego me entra la duda: ¿es eso esconder la cabeza para no ver la realidad? ¿No es mejor intentar acercase a la verdad aunque sea amarga?
No sé.
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